Fiscal General James Toma Medidas Contra la Tienda de Mascotas Chelsea Kennel Club Por Vender Animales Enfermos y Lesionados a Neoyorquinos

En Esta Tienda Se Les Mentía A Los Clientes Sobre La Condición de los Cachorros y Se Les Presentaban Archivos Médicos Alterados

NUEVA YORK – La Fiscal General Letitia James anunció hoy una demanda contra la tienda de mascotas Chelsea Kennel Club, su gerente Yardena Derraugh (a/k/a Yardena Rich, Dana Rich) y William Derraugh, el presidente de Future NYC Enterprises, Inc. por presuntamente vender animales enfermos, heridos y maltratados a clientes. Ellos, además, fueron acusados de retener la información médica pertinente de los cachorros; y de la venta ilegal de animales obtenidos a través de criadores no autorizados. A los sospechosos también se les acusa de emitir publicidad falsa, ejercer la medicina veterinaria sin licencia, no cumplir con la Ley del Limón para Mascotas de la Ciudad de Nueva York y dar trato inhumano a los animales.

“No sólo es vergonzoso, sino también ilegal vender mascotas enfermas y heridas, y mucho más abusar de estos animales", dijo la Fiscal General James. "Mi oficina continuará investigando y enjuiciando a empresas e individuos que maltratan a los animales y que estafan a los neoyorquinos".

La oficina de la Fiscal General James colaboró con la organización Humane Society de EEUU en la investigación de actos de abuso y crueldad hacia los animales. Para esta pesquisa, un empleado de Humane Society obtuvo un puesto de trabajo en Chelsea Kennel Club y, como parte de una investigación encubierta, consiguió pruebas que revelaban condiciones terribles y encubrimiento rutinario de los animales enfermos, detalles que respaldaban los alegatos de la Fiscal General.

"Cuando presentamos una querella ante la Oficina de la Fiscal General de Nueva York basada en nuestra investigación encubierta contra Chelsea Kennel Club, estábamos seguros de que este caso se tomaría en serio", dijo Kitty Block, Presidenta y CEO de Humane Society of the US. "Ningún cachorro debe ser forzado a soportar el tipo de tratamiento que documentamos en Chelsea Kennel Club. Agradecemos el esfuerzo de la Fiscalía Estatal para garantizar que se haga justicia para y por estos animales y los consumidores de Nueva York".

En la demanda, la Fiscal General exige que se emita una orden judicial que prohíba a la empresa Future Enterprises NYC, Inc., a Chelsea Kennel Club, Yardena Derraugh y William Derraugh participar en conductas fraudulentas y engañosas; la restitución a los clientes; y más de $70,000 en multas y sanciones.

En su sitio web, Chelsea Kennel Club describía a su negocio como una "tienda de mascotas progresista, solidaria y con ética". Sin embargo, sus acciones eran engañosas, ilegales e inhumanas. Regularmente, un veterinario examinaba a los cachorros después de que llegaban a la sede de Chelsea Kennel Club, pero la tienda retenía los datos de los exámenes preliminares del veterinario que, en algunos casos, incluían detalles de serios y graves problemas de salud en los animales. Como resultado, los consumidores desconocían las enfermedades de las mascotas, o se les escondía la condición médica del animal. Muchos nunca descubrieron los problemas de salud que padecían sus mascotas sino hasta después de que las llevaban a sus casas. En uno de los casos, un cliente tuvo su cachorro sólo seis días antes de que este muriera en un hospital de animales.

Cuando los clientes pedían un reembolso o que se les devolviera su dinero, Chelsea Kennel Club negaba estas solicitudes, violando los términos del Plan de Protección al Consumidor del Chelsea Kennel Club, así como la Ley de Limón para Mascotas de Nueva York, que garantiza la buena salud de los gatos y perros vendidos en el Estado. En virtud de esta ley, los distribuidores de mascotas deben emitir una devolución del dinero, un reembolso de los gastos veterinarios, o un animal de reemplazo. Para calificar para un reembolso o un animal de reemplazo, cada consumidor debía obtener una certificación veterinaria que muestre que el animal no estaba en buenas condiciones para venderse. Este documento debe ser presentado dentro de los primeros catorce días de la compra. Sin embargo, en muchos de estos casos, Chelsea Kennel Club simplemente se negó a cumplir con esta ley.

Las conductas fraudulentas e ilegales de los sospechosos llevaron a los clientes a comprar cachorros enfermos sin saber que requerían tratamiento veterinario o una hospitalización de un costo significativo para ellos. Los miembros del personal de la tienda también proporcionaron medicamentos recetados a los animales sin consultar con un veterinario. Yardena Derraugh regularmente ordenaba a sus empleados a proveer dosis insalubres y peligrosas de medicamentos recetados a las mascotas dentro de la tienda. En algunos casos, las medicinas utilizadas ya estaban vencidas, lo que enfermaba aún más a los animales.

El personal también trataba a los animales de maneras inhumanas, poniendo a los perros que ladraban en una posición sumisa hasta que comenzaban a lloriquear, o los azotaban bastante cuando se negaban a mantenerse en silencio.

Según las evidencias, algunos cachorros provenían de distribuidores/criadores de Clase B, algo que viola la Sección 17-702(b) del Código Administrativo de la Ciudad de Nueva York. Esto prohíbe a las tiendas de mascotas vender, ofrecer para la venta, o incluso mostrar perros comprados de los distribuidores/criadores de Clase B.

La pesquisa de este caso fue realizada por el Investigador Chad Shelmidine, bajo la supervisión de John Woods.

El caso es procesado por el Sub-Fiscal General Jason Clark, de la Oficina Regional de Harlem; bajo la supervisión de Roberto Lebrón, Fiscal General Adjunto a Cargo de la Oficina Regional de Harlem; Jane Azia, Jefa del Buró Contra Fraudes y de Protección al Consumidor; y Jill Faber, Sub-Fiscal General Ejecutiva encargada de la División de Asuntos Regionales.